miércoles, 4 de julio de 2012

Espejo de mosaico sobre bastidor I

 Estos días estoy sumergida en este encargo: un espejo que decore y sirva para tapar el cuadro eléctrico.

El material principal son los esmaltes italianos y literalmente tallo cada tesela para adaptarla a lo que el diseño de la obra va pidiendo, con lo cual voy más lenta de lo que me gustaría. Pero la belleza bien lo merece.
Las tallo al estilo italiano, con el martillo y la tajadera que va clavada en este tarugo de madera


Los esmaltes se fabrican en el tamaño de una pizza italiana individual y se van cortando y cortando hasta conseguir la tesela que uno quiere.
Los colores fueron un deseo expreso de mi amiga, y la verdad es que es una buena combinación.

 
¡Esta semana lo remato!


miércoles, 18 de abril de 2012

Una chispa de inspiración en mosaico


Abril 2012. Granito, vidrio Spectrum, esmalte italiano. 30 x 35 cms.

La inspiración es, para mí, esa idea que aparece en mi mente como un chispazo, una imagen que se abre camino arrollando e iluminando el escenario de mi mente a medida que se abre paso por él. Seguirla en ese viaje es un momento fugaz y mágico en que la belleza, la fantasía y las nuevas posibilidades de expresión brillan dentro de mi. Yo recojo lo que puedo en ese viaje fantástico para traérmelo de vuelta al mundo de lo tangible a través de lo que pueda ser capaz de crear después. 
A esos momentos sublimes dedico esta pequeña obrita.


 Con este trabajo descubro el granito y, como no podía ser de otra forma, me enamoro de él. Vivo rodeada de granito y no es una piedra que me gustara especialmente, es más, no me decía nada. Me parecía demasiado sosa, demasiado gris. Ahora he creado una relación especial con ella en la que me ha ido contando algunos de sus secretos, sus debilidades y sus fortalezas. He trabajado el granito en varios planos: horizontal, vertical e inclinado. Y le he presentado a varios compañeros: el vidrio Spectrum y los esmaltes italianos en colores cálidos. Se han hecho muy amigos y lo hemos pasado muy bien todos juntos.


 ¡Que no nos falte nunca una chispa de inspiración!


miércoles, 4 de abril de 2012

Lámpara de aceite en mosaico

Noviembre 2011

En Rávena, también trabajé el mosaico tridimensional. Pensé que tenía que ser algo fácil y que se pudiera completar en cinco días, porque se tenía que secar antes de podérnoslo llevar.  Aquí está mi trabajo: la lámpara de los deseos.

Cortar las teselas para un trabajo en tres dimensiones es diferente. Hay que cuidar mucho que los grosores sean parecidos. Lo que parecía que iba a ser un trabajo fácil se tornó bastante complicado, sobre todo por el cronómentro: tic tac, tic tac...


Utilicé mármol travertino rojo, rojo de alicante y rojo verona. También mármol blanco y esmaltes. La llama lleva esmaltes y un poquito de oro auténtico (metido entre capas de cristal).
La base está hecha de poliestireno que tallé lo mejor que pude, aunque YA SÉ que la llama me ha quedado enorme, descomunal... Es que es una llama alimentada por miles de  deseos, por eso es tan grande... :) ¡Ay qué malo es trabajar a toda pastilla!. Es muy necesario parar, levantarse y verlo desde fuera como si fuera la primera vez que lo vemos. Es la mejor manera de darse cuenta de lo errores. Y esta llama está llena de errores, pero aún así me gusta el trabajo que hice. Los errores son los que más me enseñan, por eso quiero ponerla entre mis trabajos, aunque a casi nadie le guste. No ven en ella todo lo que veo yo.

jueves, 1 de marzo de 2012

Fuente de mosaico espectacular: Ardea Purpurea, en Ravenna


Entre los muchos tesoros que guarda Ravenna, hay uno muy especial para mí: la fuente Ardea Purpurea de Marco Bravura.

Esta fuente es una interpretación personal de Bravura del legendario Ave Fénix (llamado Ardea Purpurea por los romanos). Hay dos Ardea Purpurea, una en Rávena (2004) y otra en Beirut (1999) hermanas gemelas que tienden un puente de amistad entre ambas ciudades.


Mide más de seis metros de alto y su estructura es de fibra de vidrio recubierta enteramente de mosaico. La realizaron estudiantes de las escuelas de mosaico de Rávena, coordinados por  Marco Bravura. Está decorada con símbolos de muchas civilizaciones y es muy entretenido irlos descubriendo.






Es una maravilla de día, su luz va cambiando con el sol y el color del cielo, pero de noche es mejor, incluso. Es como si tuviera luz propia, porque cuando yo la vi las luces de la fuente estaban fundidas y aún así, reflejaba la luz de tal manera que parecía tener vida. Aunque mis fotos no le hacen justicia.


Marco Bravura es uno de mis mosaístas preferidos. Adoro su obra y he sido su fan durante muchos años así que, cuando estuve en Rávena y pude contemplar Ardea Purpurea frente a mi...fueron momentos sublimes. No sé ni cuánto tiempo pasamos Nouha, mi amiga, y yo contemplando esta maravilla, recorriéndola poco a poco, descubriendo símbolos, figuras, materiales... Volvimos para verla de noche, para volver a contemplarla, redescubrirla y alucinar con ella.

 Ardea Purpurea es todavía más especial para mí por haber tenido la suerte de compartir estos momentos frente a ella contigo, Nouha. ¡Besitos, guapa!


Ardea Purpurea is even more special for me because I was lucky to share it with you, Nouha. Kisses.

martes, 28 de febrero de 2012

Rangoli en mosaico

Rangoli.  62x62cms. Enero 2012

Los rangoli son diseños decorativos que se pintan en el suelo de patios, habitaciones o puertas de entrada de las casas indias con motivo de alguna celebración hindú y para atraer la buena suerte. Se pintan con todo tipo de materiales: harina, arena, arroz, pétalos... India es un pozo inagotable de inspiración.


Llevaba muchos años queriendo hacer un rangoli con mosaico y este me ha servido para practicar diversas técnicas. Después de muchas dudas acabé haciéndolo con la técnica indirecta, esto es, pegando las teselas del revés sobre un papel que se despega al final, quedando el trabajo plano, aunque las teselas sean de grosores muy diferentes.



He utilizado materiales de muy diferente naturaleza y grosor: teselas vítreas, azulejos, nuggets, esmalte italiano, mármol, caliza, piedritas marmolinas y el mismo cemento cola forma parte de la composición.
Quería hacer diferentes tipos de andamento, (diferentes estilos de colocar las teselas) y trabajar con distintos materiales. El resultado me gusta con ciertos materiales y con otros no tanto (las piedrecitas pierden parte de su gracia con el método indirecto). Pero de lo que no tengo duda es de que he aprendido mucho con este proyecto.



El momento de despegar el papel es muy especial: miedo a que se despeguen las piezas, ilusión de descubrir finalmente cómo ha quedado todo...



Puede que haga más rangoli, no lo sé. Pero, de momento,  ya me he quitado la espinita.

lunes, 20 de febrero de 2012

Sol en Cielo Bizantino

Esmalte italiano y mármol. 24.5 x 24.5 cms. Noviembre 2011.

Este es el segundo trabajo que hice en la Mosaic Art School de Luciana Notturni, en Rávena. El tema es libre y está hecho con la técnica moderna. En ella, introducimos las teselas sobre un lecho de cemento y sólo tenemos tres horas para trabajar esa porción, porque es el tiempo que tarda el cemento en secarse. Después de eso hay que retirar el sobrante y volver a extender el cemento fresco para seguir trabajando.




Lo fui haciendo y pensando sobre la marcha, como todos mis compañer@s el suyo, ya que el tiempo apremiaba y no podíamos ni pensar porque se nos secaba el cemento. Sólo tenía claro que quería usar el travertino amarillo y el azul bizantino, que me entró por el ojo nada más llegar a la escuela y me ha calado muy hondo. Quería algo sencillo y poder utilizar más materiales pero al final, el azul me atrapó irremediablemente. Realmente, este azul correspondería a la noche, así que, si le doy la vuelta al mosaico sería un amanecer. Un día de estos lo voy a probar a ver qué tal. Pero de momento, me gusta así.


Al principio no me gustaba, quizá porque apenas tuve tiempo de recrearme en él mientras lo hacía y estuvo marcado por un día de estrés. Pero ahora que lo tengo colgado en mi casa, lo veo varias veces al día y me produce siempre sorpresa y admiración el juego de la luz sobre él, que nunca es igual, el brillo del oro, la singularidad de las teselas, no sólo el mármol con sus pequeñas cavernitas y sus depósitos de minerales sino los esmaltes transparentes y la personalidad de ese azul tan intenso. Y el volumen que tiene, sobre todo de perfil.


Esa es la magia del mosaico, que una obra siempre es diferente, según la iluminación que haya, el ángulo desde el que miras y lo que en ese momento llame más tu atención. Hasta ahora,  las obras que he hecho y puedo disfrutar a diario porque están en casa me gustan mucho más a medida que va pasando el tiempo. A veces, incluso alguna que no me gustaba acaba enamorándome como este Sol en Cielo Bizantino, verdaderamente improvisado. 




jueves, 16 de febrero de 2012

Reproducción de fragmento de greca bizantina

 Esmalte italiano, oro Orsoni, mármol travertino amarillo. 35.5 x 27.5 cms.

En Rávena, aunque no lo pueda parecer, trabajé mucho. El curso de dos semanas en la Mosaic Art School de Luciana Notturni fue de currar, currar y currar, 8 horas todos los días. Lo que pasa es que "sarna con gusto no pica" y así se nos hacían las seis de la tarde y no queríamos irnos ninguno. Excepto los profesores, claro. Y es que, trabajar en el mosaico, aprendiendo a manejar el martillo y la tajadera, teniendo a nuestra disposición todos aquellos esmaltes venecianos y mármoles de todo tipo y estando de charleta y de buen rollo, era un placer y nos sentíamos de lo más a gusto. Al menos los primeros días de la semana, porque luego teníamos que trabajar a toda pastilla para ser capaces de terminar los proyectos a tiempo. Eso fue un poco estresante, la verdad. 

Yo trabajé en tres proyectos porque me quedé dos semanas, trabajando la segunda semana en escultura. En la primera semana hicimos dos proyectos, uno con la técnica bizantina de Rávena y el otro con la técnica moderna.


Aquí presento el primero: una copia de un fragmento de una greca que decora el mausoleo de la Galla Placidia, auténtico tesoro Patrimonio de la Humanidad. Monumento que hay que ver, hay que entrar alli con alguien que te lo explique bien porque es algo increíble.

Esta técnica es sencilla pero compleja a la vez y si no ves cómo se hace no es fácil comprenderla. Se trabaja con cal muerta. Y es especialmente útil para hacer reproducciones por el grado de detalle que permite. Así es como trabajaban en el siglo V y es una suerte no haber perdido esta forma de trabajar en el transcurso de los tiempos.


Trabajar con el mármol  fue un descubrimiento, especialmente con el travertino amarillo, enamorándome perdidamente de este material, siendo cada tesela que corté un tesorito, piezas que en sí mismas están llenas de belleza y singularidad. Las acompaño de oro auténtico, como hacían entonces, pero dosificando mucho más la cantidad de oro porque en aquellos tiempos no había luz eléctrica como tenemos ahora y mucho oro puede ser demasiado para el equilibrio de la obra.


Los esmaltes también son siempre una maravilla para mis sentidos con esa riqueza de color. Siempre trabajábamos varios tonos de un mismo color, lo que aporta riqueza y volumen.



En Rávena he aprendido cómo trabajaban los antiguos mosaístas y he aprendido a apreciar sus obras, que son realmente fascinantes. En bachillerato estudiamos los mosaicos de Teodora y Justiniano, pero estudiarlos sobre el papel y verlos in situ no tienen absolutamente nada que ver. El mosaico bizantino es un arte tridimensional, no es plano, como la pintura. Y para poder darse verdadera cuenta de ello hay que tenerlos delante, ver cómo la luz juega con ellos creando sombras, volúmenes y destellos aqui y allá.


¡Gracias Rávena y gracias Luciana Notturni y equipo! ¡Y saludos a mis compañeras y compañeros!