jueves, 1 de marzo de 2012

Fuente de mosaico espectacular: Ardea Purpurea, en Ravenna


Entre los muchos tesoros que guarda Ravenna, hay uno muy especial para mí: la fuente Ardea Purpurea de Marco Bravura.

Esta fuente es una interpretación personal de Bravura del legendario Ave Fénix (llamado Ardea Purpurea por los romanos). Hay dos Ardea Purpurea, una en Rávena (2004) y otra en Beirut (1999) hermanas gemelas que tienden un puente de amistad entre ambas ciudades.


Mide más de seis metros de alto y su estructura es de fibra de vidrio recubierta enteramente de mosaico. La realizaron estudiantes de las escuelas de mosaico de Rávena, coordinados por  Marco Bravura. Está decorada con símbolos de muchas civilizaciones y es muy entretenido irlos descubriendo.






Es una maravilla de día, su luz va cambiando con el sol y el color del cielo, pero de noche es mejor, incluso. Es como si tuviera luz propia, porque cuando yo la vi las luces de la fuente estaban fundidas y aún así, reflejaba la luz de tal manera que parecía tener vida. Aunque mis fotos no le hacen justicia.


Marco Bravura es uno de mis mosaístas preferidos. Adoro su obra y he sido su fan durante muchos años así que, cuando estuve en Rávena y pude contemplar Ardea Purpurea frente a mi...fueron momentos sublimes. No sé ni cuánto tiempo pasamos Nouha, mi amiga, y yo contemplando esta maravilla, recorriéndola poco a poco, descubriendo símbolos, figuras, materiales... Volvimos para verla de noche, para volver a contemplarla, redescubrirla y alucinar con ella.

 Ardea Purpurea es todavía más especial para mí por haber tenido la suerte de compartir estos momentos frente a ella contigo, Nouha. ¡Besitos, guapa!


Ardea Purpurea is even more special for me because I was lucky to share it with you, Nouha. Kisses.

martes, 28 de febrero de 2012

Rangoli en mosaico

Rangoli.  62x62cms. Enero 2012

Los rangoli son diseños decorativos que se pintan en el suelo de patios, habitaciones o puertas de entrada de las casas indias con motivo de alguna celebración hindú y para atraer la buena suerte. Se pintan con todo tipo de materiales: harina, arena, arroz, pétalos... India es un pozo inagotable de inspiración.


Llevaba muchos años queriendo hacer un rangoli con mosaico y este me ha servido para practicar diversas técnicas. Después de muchas dudas acabé haciéndolo con la técnica indirecta, esto es, pegando las teselas del revés sobre un papel que se despega al final, quedando el trabajo plano, aunque las teselas sean de grosores muy diferentes.



He utilizado materiales de muy diferente naturaleza y grosor: teselas vítreas, azulejos, nuggets, esmalte italiano, mármol, caliza, piedritas marmolinas y el mismo cemento cola forma parte de la composición.
Quería hacer diferentes tipos de andamento, (diferentes estilos de colocar las teselas) y trabajar con distintos materiales. El resultado me gusta con ciertos materiales y con otros no tanto (las piedrecitas pierden parte de su gracia con el método indirecto). Pero de lo que no tengo duda es de que he aprendido mucho con este proyecto.



El momento de despegar el papel es muy especial: miedo a que se despeguen las piezas, ilusión de descubrir finalmente cómo ha quedado todo...



Puede que haga más rangoli, no lo sé. Pero, de momento,  ya me he quitado la espinita.

lunes, 20 de febrero de 2012

Sol en Cielo Bizantino

Esmalte italiano y mármol. 24.5 x 24.5 cms. Noviembre 2011.

Este es el segundo trabajo que hice en la Mosaic Art School de Luciana Notturni, en Rávena. El tema es libre y está hecho con la técnica moderna. En ella, introducimos las teselas sobre un lecho de cemento y sólo tenemos tres horas para trabajar esa porción, porque es el tiempo que tarda el cemento en secarse. Después de eso hay que retirar el sobrante y volver a extender el cemento fresco para seguir trabajando.




Lo fui haciendo y pensando sobre la marcha, como todos mis compañer@s el suyo, ya que el tiempo apremiaba y no podíamos ni pensar porque se nos secaba el cemento. Sólo tenía claro que quería usar el travertino amarillo y el azul bizantino, que me entró por el ojo nada más llegar a la escuela y me ha calado muy hondo. Quería algo sencillo y poder utilizar más materiales pero al final, el azul me atrapó irremediablemente. Realmente, este azul correspondería a la noche, así que, si le doy la vuelta al mosaico sería un amanecer. Un día de estos lo voy a probar a ver qué tal. Pero de momento, me gusta así.


Al principio no me gustaba, quizá porque apenas tuve tiempo de recrearme en él mientras lo hacía y estuvo marcado por un día de estrés. Pero ahora que lo tengo colgado en mi casa, lo veo varias veces al día y me produce siempre sorpresa y admiración el juego de la luz sobre él, que nunca es igual, el brillo del oro, la singularidad de las teselas, no sólo el mármol con sus pequeñas cavernitas y sus depósitos de minerales sino los esmaltes transparentes y la personalidad de ese azul tan intenso. Y el volumen que tiene, sobre todo de perfil.


Esa es la magia del mosaico, que una obra siempre es diferente, según la iluminación que haya, el ángulo desde el que miras y lo que en ese momento llame más tu atención. Hasta ahora,  las obras que he hecho y puedo disfrutar a diario porque están en casa me gustan mucho más a medida que va pasando el tiempo. A veces, incluso alguna que no me gustaba acaba enamorándome como este Sol en Cielo Bizantino, verdaderamente improvisado. 




jueves, 16 de febrero de 2012

Reproducción de fragmento de greca bizantina

 Esmalte italiano, oro Orsoni, mármol travertino amarillo. 35.5 x 27.5 cms.

En Rávena, aunque no lo pueda parecer, trabajé mucho. El curso de dos semanas en la Mosaic Art School de Luciana Notturni fue de currar, currar y currar, 8 horas todos los días. Lo que pasa es que "sarna con gusto no pica" y así se nos hacían las seis de la tarde y no queríamos irnos ninguno. Excepto los profesores, claro. Y es que, trabajar en el mosaico, aprendiendo a manejar el martillo y la tajadera, teniendo a nuestra disposición todos aquellos esmaltes venecianos y mármoles de todo tipo y estando de charleta y de buen rollo, era un placer y nos sentíamos de lo más a gusto. Al menos los primeros días de la semana, porque luego teníamos que trabajar a toda pastilla para ser capaces de terminar los proyectos a tiempo. Eso fue un poco estresante, la verdad. 

Yo trabajé en tres proyectos porque me quedé dos semanas, trabajando la segunda semana en escultura. En la primera semana hicimos dos proyectos, uno con la técnica bizantina de Rávena y el otro con la técnica moderna.


Aquí presento el primero: una copia de un fragmento de una greca que decora el mausoleo de la Galla Placidia, auténtico tesoro Patrimonio de la Humanidad. Monumento que hay que ver, hay que entrar alli con alguien que te lo explique bien porque es algo increíble.

Esta técnica es sencilla pero compleja a la vez y si no ves cómo se hace no es fácil comprenderla. Se trabaja con cal muerta. Y es especialmente útil para hacer reproducciones por el grado de detalle que permite. Así es como trabajaban en el siglo V y es una suerte no haber perdido esta forma de trabajar en el transcurso de los tiempos.


Trabajar con el mármol  fue un descubrimiento, especialmente con el travertino amarillo, enamorándome perdidamente de este material, siendo cada tesela que corté un tesorito, piezas que en sí mismas están llenas de belleza y singularidad. Las acompaño de oro auténtico, como hacían entonces, pero dosificando mucho más la cantidad de oro porque en aquellos tiempos no había luz eléctrica como tenemos ahora y mucho oro puede ser demasiado para el equilibrio de la obra.


Los esmaltes también son siempre una maravilla para mis sentidos con esa riqueza de color. Siempre trabajábamos varios tonos de un mismo color, lo que aporta riqueza y volumen.



En Rávena he aprendido cómo trabajaban los antiguos mosaístas y he aprendido a apreciar sus obras, que son realmente fascinantes. En bachillerato estudiamos los mosaicos de Teodora y Justiniano, pero estudiarlos sobre el papel y verlos in situ no tienen absolutamente nada que ver. El mosaico bizantino es un arte tridimensional, no es plano, como la pintura. Y para poder darse verdadera cuenta de ello hay que tenerlos delante, ver cómo la luz juega con ellos creando sombras, volúmenes y destellos aqui y allá.


¡Gracias Rávena y gracias Luciana Notturni y equipo! ¡Y saludos a mis compañeras y compañeros!


martes, 10 de enero de 2012

Aventura italiana


En noviembre estuve dos semanas en Rávena. Ravenna, como le llaman los italianos. Ha sido una experiencia inolvidable, tan grande, tan intensa que es difícil describirla.
Fui para asistir a un curso en la Mosaic Art School de Luciana Notturni y fue alucinante para mí que soy autodidacta en esto del mosaico. Descubrir los secretos del mosaico de la mano de profesionales de la talla de Luciana y de los profesores que trabajan con ella en su taller (Ana, Luca, Daniela, Gabrielle) fue mejor que un sueño hecho realidad.

Además en aquellos días se celebraba la exposición bienal Ravenna Mosaico donde se celebra el mosaico por todo lo alto y exponen artistas de todos los lugares. IMPRESIONANTE. Soberbia muestra. Aquello, unido a los tesoros que guarda Rávena en sus museos, monumentos y en cada rincón de la ciudad, nos tenía con la boca abierta todo el rato a mi y a mis compañeros. ¡Cuánto arte hay en esta ciudad! ¡Sobre todo en estas fechas! ¡Y yo he tenido la grandísima suerte de vivirlo...!

Y algo especialmente maravilloso de mi viaje a Rávena ha sido la oportunidad que me ha dado de compartir el mosaico con mis compañeros y profesores. Por fin he encontrado gente con la que poder suspirar de emoción ante obras como las que hemos tenido la oportunidad de ver, o simplemente  ante el sonido de una pieza de esmalte al ser cortada bien por el martillo....por mil detalles. En fin: somos unos "frikis" que, entre nosotros, nos entendemos bien, compartimos este amor, esta pasión arrebatadora por el mundo del mosaico. Y poder compartirlo a mí me ha dado una felicidad añadida que, sin saberlo, añoraba mucho.

Si a este cuadro perfecto y maravilloso le añadimos que durante dos semanas he podido dormir del tirón sin bebé que llore y que mi tiempo ha sido por entero para mí (algo que llevaba más de 5 años sin experimentar), lleva mi experiencia de Rávena a cotas tan altas que la convierten en una vivencia mágica, cada momento lo guardo en mi memoria como un tesoro. Cada día, cada momento allí he sido feliz y he sido consciente de mi felicidad. Yo no puedo pedir más.

Y, por supuesto, quiero a mi marido todavía más por quedarse con los niños de buen rollo y ser cómplice de esta felicidad.

sábado, 15 de octubre de 2011

Río de la Vida en mosaico


"Río de la Vida", junio 2011
"Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir (...)"

Así decía Jorge Manrique en sus "Coplas a la Muerte de su Padre".

Este Río de la Vida del que yo hablo es un un canto a la vida, a aprovechar cada momento porque la vida, como el agua del río, está en constante movimiento. El momento que pasa ya no vuelve y hay que aprovecharlo para hacer todo aquello que nos haga sentir vivos, plenos. Cada tesela semeja experiencias, momentos, etapas... y ninguna es igual a las demás, porque cada una de ellas está cortada a mano. El río desemboca en el mar, la muerte. El mar, otra experiencia del agua al fundirse con los otros ríos, con otros caudales. Otra dimensión. Pero eso ya es otro capítulo. A mí lo que me interesa es el momento presente, el momento río que fluye, que discurre desde el manantial y el arroyo hasta caudales mayores. A su paso va trazando un camino entre las arenas, en la tierra. Esa es nuestra vida. Algo maravilloso que hay que experimentar plenamente conscientes de nuestro discurrir por el mundo.

Bueno, parece que tiene una carga bastante filosófica. Pero me gusta recordarlo de vez en cuando, para espabilarme un poco y reaccionar.

 En este mosaico he utilizado varios tipos de materiales: esmalte italiano, espejo, vidrio tiffanys, teselas vítreas, vidrios de colores, arenas de tierras sorianas y de la playa de Calpe y pigmentos. Estos últimos han sido muy interesantes. Especialmente los pigmentos, que me regaló mi amiga Pilar y son una maravilla. Parecen piedras con varias tonalidades, (que ella coge de vetas que hay en los montes de su pueblo) pero al  rallarlos (con un simple rallador para queso) se deshacen, dejando un polvito del tono que tenga por ese lado. Esta piedra tenía tonos que iban desde el blanco al amarillito pálido, pasando por el rosa suave... Todo depende de los minerales que lleve. Me han encantado. Son algo muy vivo. 


Este es un mosaico trasnochado, hecho de momentos robados, pequeños encuentros que me daban gran alegría y gran frustración por ser constantemente interrumpidos...pero así son estas cosas cuando se está criando a un bebezuelo. Un bebé que crece rápido, muy rápido. Que más vale que disfrute a cada momento, mejor o peor, porque ese bebé tampoco vuelve. Cada día que pasa se convierte en un niñito más grande que sabe más cosas...¡uy! parece que hoy tenemos el filosofar subido, así que, mejor lo dejo.




jueves, 15 de septiembre de 2011

Escultura "Piedra viva"



Con esta escultura quiero expresar un pensamiento sencillo: las piedras están vivas. Las piedras y nosotros estamos hechos de lo mismo. De la misma esencia: energía. No voy a meterme en terrenos de física cuántica o discursos filosóficos, sólo quiero expresar mi pensamiento y sentimiento de que todos estamos hechos de  lo mismo, sólo que esa energía se expresa de forma diferente en unos y otros, piedras, humanos, árboles, saltamontes....



Para hacerla, me peleé con un bloque de escayola hasta sacarle la piedra que yo quería ver dentro de ella. Al final salió, pero me costó. De ella salía algo parecido a fósiles, camaleones, caracoles, y otras cosas raras. Según mis amigos, "no  me arriesgaba" y se pusieron conmigo a darle una segunda pátina, ensañándose con la escayola...pero la cosa seguía sin ser una roca. Hasta que no me peleé con ella, arrancándole trozos como una posesa, no salió la piedra. Y así aprendí que no hay que tener miedo a trabajar con decisión, con intuición, a dejarse llevar, en un diálogo íntimo con la pieza. En mi caso, finalmente, fue un diálogo apasionado al que llegué después de estar un rato contemplando una piedra caliza que tengo en la terraza. Era mi primera experiencia esculpiendo un bulto redondo como tal y tenía que pensar de forma diferente. No es lo mismo trabajar una pieza plana que en tres tridimensiones.  Eso sí, me dejó una tendinitis de recuerdo.



Hay gente que ve un contenido "erótico" en esta escultura. No sé por qué... ¿Será por la abertura en forma de almendra? Pues va a ser que sí. Ha habido mucho cachondeíto con el tema.  Pero cada uno es libre de establecer las relaciones que quiera y quizá eso es lo más bonito. Así que, ahí está y que cada uno le saque el jugo como prefiera.

"Piedra viva", junio 2011. Escayola, esmalte italiano, vidrio para tiffanys